Menú de categorías

| Sep 3, 2010 | Gente de Aquí

Viven entre antigüedades

Fabio Bohórquez y su esposa Marta ValenciaAunque la idea surgió como una necesidad de negocio, Jairo Bohórquez sabía que era sería un éxito trabajar con antigüedades. Desde hace diez años lo hace, por gusto, por ejercer su profesión o porque es una opción que poco se ofrece en la ciudad.

La verraquera que lleva todo socorrano, como él, hizo que pudiera sacar adelante este negocio, que según dice, es para beneficio de la ciudad. “Vimos que en Bogotá había casas de antigüedades y acá no, entonces empezamos a recibir artículos antiguos, a comprar, vender y permutarlos, así hemos progresado entre una gran lista de clientes que siempre nos prefieren”, dijo el comerciante de 49 años.Y así, todos los días, recibe muebles, comedores y salas que por razones de viajes, traslados de trabajo o remodelación, le entregan. “así como llega gente a dejar objetos porque no les interesa más tenerlos, viene gente interesada en comprar este tipo de artículos”, añadió. Pero no todo lo que le ofrecen es bien recibido por Bohórquez y su esposa Marta Valencia, quien le ayuda en estas labores.

“Hay artículos como salas y comedores rústicos, no antiguos, que ya pasaron de moda y electrodomésticos que la gente poco compra, por eso los evitamos”. Pero no solo de muebles está llena su galería. En estantes hay decoraciones, porcelanas, cristalería, radios, televisores, relojes de pared, consolas, piezas en bronce, mármol y plata, y jarrones, entre otros.

Pero, ¿quién los compra? Debe ser la pregunta de quien no se arriesga a adquirir un artículo usado y mucho m enos “viejo”. Bohórquez dice que sus clientes generalmente son propietarios de hoteles y cabañas de Barichara, san Gil y de la Mesa de los santos, quienes vienen con frecuencia a ver qué ha llegado para adornar sus establecimientos comerciales.

Además, hay muchas mujeres del sector y de Cañaveral que por afición decoran sus hogares con antigüedades y que llaman o visitan la galería para seguir embelleciendo sus casas. “en esta época estos artículos tienen más valor que antes. la gente no estimaba hace unos 10 ó 20años lo que tenía, simplemente no los querían ver más en sus casas y lo regalaban. ahora saben que hay sitios donde se les compra.

Además estos adquieren luego un valor elevado, pues hay algunos difíciles de conseguir. Pueden llegar relojes de 60 ó 90 años o algo así y esos van a tener un valor en el mercado más apetecido”, explicó mientras señalaba los últimos cuadros que le llegaron y que con seguridad se irán dentro de poco a un hogar que los reciba y aprecie.

Comentarios

  1. daniel dice:

    Cual es la direccion del almacen de antiguedades?

  2. jairo silva dice:

    muy bueno idea, lo viejo también gusta