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| May 13, 2011 | Columnistas

El docente ético y preparado

Por: Carlos Alberto Porras Alarcón

El docente como facilitador entre el alumno y el aprendizaje debe estar preparado para dimensionar la labor que realiza, por lo tanto, el resultado obtenido dependerá de la eficiencia empleada.

El alumno necesita aprender a resolver problemas, despejar  inquietudes, analizar la realidad críticamente y transformarla, aprender a pensar, aprender a hacer, aprender a ser, aprender a convivir y por último aprender a descubrir el conocimiento de una manera amena, interesante y motivadora, sabiendo que el docente es un profesional con criterio y que debe contemplar ciertos requisitos y cualidades éticas y morales que se exigen para ejercer honestamente su profesión.

El objeto de la ética profesional es mucho más amplio de lo que comúnmente se supone.

No es otra cosa que preguntarse como docente, normalista, profesor, licenciado, frente a sus alumnos, a la sociedad y al país ¿Estoy haciendo con mi trabajo lo propio que beneficie a estos alumnos, lo necesario que beneficie a la sociedad donde estoy inserto, lo transcendente para mi país?

Es por ello que siguiendo con los principios y normas éticas, el profesional docente no sólo debe ejercer su trabajo, sino que debe ejercerlo bien, ya que éste tiene un fin social, que consiste en atender adecuadamente cada una de las necesidades que la sociedad debe satisfacer, para contribuir así al desarrollo de nuestra patria.