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| jun 24, 2011 | Gente de Aquí

La salsa tiene su estilo con César Bernal

César Bernal sigue el legado de su padre

César Bernal

César Bernal es el más joven impulsor de la salsa en la ciudad. Con su negocio Bar Cepitá ha ido escalando entre un nuevo público que busca comodidad y servicio.

César Bernal tenía muy pocos años cuando su papá, Carlos, ya manejaba la rumba de la ciudad.

Con la intención de hacer empresa y brindar esparcimiento a los santandereanos, esta familia empezó a crear negocios en la Bucaramanga de hace un cuarto de siglo.

Con algún dinero y mucha imaginación se idearon bares como El Corcho, que se volvió un emblema.

A su lado creció San Alejo, otra institución que aún sobrevive.

Pero la salsa merecía un lugar especial, no solo por la afición que sentía Carlos hacia este ritmo sino porque había que ayudar a germinar esa semilla que se había sembrado en los años 70, cuando emergieron los más importantes intérpretes de este género musical en el mundo y que en Bucaramanga tenía sus seguidores.

La decoración y el estilo del negocio son apreciados por los salseros que encuentran allí un rincón distinguido.

César Bernal es el más joven impulsor de la salsa en la ciudad.

Con algunos acetatos se abrieron las puertas de Son 33, un lugar exclusivo para la salsa, donde los seguidores del danzón, el chachachá, el mambo y el guaguancó, encontraron su espacio.

Carlos seguía en su empeño por crecer y dio origen a otros importantes bares como San Alejo, Kuba y el Bar Cepitá, en el hotel Chicamocha.

Las nuevas generaciones tal vez tengan mayores recuerdos de otros sitios como Afrika, Babilonia, o actualmente Maroma y Budda, también gestados por la familia Bernal.

Con bailares clásicos, el negocio llama la atención de los clientes. Incluso se piensa ya ofrecer clases gratuitas a los asistentes.

Salsa, la vieja y nueva opción

Con todo este ropaje encima, César Bernal fue creciendo metido en el mundo de los negocios, pero con la intención de abrirse camino por su propia cuenta.

Fue entonces cuando decidió asumir las riendas del Bar Cepitá y convertirlo en el templo de la salsa en Bucaramanga.

Con su negocio Bar Cepitá ha ido escalando entre un nuevo público que busca comodidad y servicio.

Salsa, la vieja y nueva opción

Guiado por lo que había hecho su padre y por experiencias de algunos negocios que se extinguieron como Bongó Arte Bar, o de otros que aún sobreviven como Sonero Mayor, Cali Son y Salsa y Bembé, César quiso seguir la huella de aquel viejo Son 33.

En el primer piso del hotel Chicamocha, donde ya Cheche Durán había institucionalizado la salsa, César le puso su impronta.

Con sus conocimientos de arquitectura y su inspiración le dio al ritmo afroantillano un nuevo estatus en la ciudad.

La salsa, que era y sigue siendo, la expresión de un pueblo, cimentada en las clases populares empezó a adquirir un nuevo aire.

Con una propuesta que transpira un ambiente cubano, desfilan las notas y las voces de Ismael Rivera, el Gran Combo, Joe Cuba, Willie Colón, Rubén Baldes, la Orquesta Aragón, Ismael Miranda, Raphy Leavitt, Héctor Lavoe, Sonora Ponceña, etc. etc. que embrujan durante horas y horas a los asistentes.

Incluso se piensa ya ofrecer clases gratuitas a los asistentes.

Con bailares clásicos, el negocio llama la atención de los clientes.

En medio de las fotografías que recuerdan la historia de la salsa, los bailadores van sacando lo mejor de su repertorio, a veces acompañados por expertos bailarines que dejan sus enseñanzas entre el público.

Mojito en mano y hasta habanos, se va pasando la noche al son de los ritmos que parecen penetrar los huesos de viejas y nuevas generaciones.

Hombres y mujeres, a veces en grupo, a veces solos, dejan escapar ese salsero que llevan por dentro.

Allí se intercambia música, se hacen presentaciones de las agrupaciones nuevas en el mercado y se conoce un poco más de esta música que va creciendo y que como en los años 70 tiene una afición que lo engrandece y lo va transmitiendo de generación en generación, como los Bernal.

La decoración y el estilo del negocio son apreciados por los salseros que encuentran allí un rincón distinguido.

Con Nueva Fuerza

Con bailares clásicos, el negocio llama la atención de los clientes

Hombres y mujeres dejan escapar ese salsero que llevan por dentro

La difusión de la salsa por parte de negocios tradicionales, están hoy siendo reforzada por la puesta en escena de trabajos televisivos como El Joe, la leyenda, que según César Bernal, ha despertado en algunos jóvenes un interés especial por escuchar estos ritmos.

Igualmente, la ciudad parece abrir nuevos espacios y ya por lo menos se están trayendo artistas como Willie Colón, el Gran Combo y en la próxima feria estarán Óscar De León y Joe Arroyo, lo que demuestra el interés que hay en la ciudad por nuevas propuestas.