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| Mar 23, 2012 | Punto de Vista

Respuesta a una columna

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

A raíz de la columna publicada la semana pasada en torno a los mensajes que a diario están recibiendo nuestros jóvenes a través de canciones, programas de radio y diferentes medios de comunicación, recibí varios comentarios.

Me encontré, por ejemplo, que mucha gente desaprueba algo que está haciendo carrera en la radio juvenil colombiana como son los programas donde el tema del día es, por ejemplo, “cómo se lo pidió su novio”, o “experiencias de ‘cachos’” donde se relatan en lenguaje inapropiado experiencias íntimas de los jóvenes.

También encontré que hay grupos de personas que están trabajando en procura de ponerle control a este tipo de situaciones.

Finalmente quiero registrar algunos apartes de una comunicación enviada por Consuelo Marín Calderón, sicóloga de la Unab:

“A propósito de su artículo sobre la manera como nuestros jóvenes son expuestos a mensajes desaguisados, a los que yo añadiría los adjetivos de: dañinos, superfluos, banales, denigrantes, destructivos y de mal gusto; una especie de  coprolalia, lenguaje característico de patologías como la esquizofrenia (vulgarmente locos) y que no es más que la tendencia patológica a proferir obscenidades; quisiera mencionarle algunas de las frases con las que el dj de un negocio nocturno de la ciudad enardece en una chiquitica en la que se pueden encontrar niños hasta de 10 u 11 años sin que la ley y la sociedad podamos hacer nada:

¿Cuántas felinas vinieron hoy?

¿Cuántos vinieron sin pedir permiso?

¿A cuántos les gusta la marihuana?

¿Cuántas van a perder la virginidad esta noche?

¿Cuántos no van a llegar esta noche a la casa?

Deberíamos reflexionar sobre esta frase con la que me encontré: ‘Últimamente nos preocupamos por qué clase de planeta le dejamos a nuestros hijos; debiéramos preocuparnos en qué clase de hijos le dejamos al planeta’”.

Comentarios

  1. Jaime Rueda M dice:

    Fabio Peña me gustaría que miraras los fines de semanas en la calle 44 al lado de la iglesia san pedro eso es un desastre la gente se parquea donde quieren y no hay un control, se forma esos trancones y teniendo la iglesia parqueo dentro del colegio y prefieren dejarlos en las vías publicas