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| Ene 18, 2013 | Columnistas

Las salas de espera

Por Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Una sala de espera es la parte de un edificio donde la gente se sienta o permanece de pie hasta que el hecho que está esperando, ocurre.

En esta época de vacaciones es muy normal su uso y en especial la alta concentración de gente, las más concurridas son las bancarias, de IPS y terminales de pasajeros. En arquitectura se recomienda facilitar una buena estancia en lo referente a la comodidad y medio ambiente.

Según el Ministerio de Salud toda sala de espera de una IPS debe cumplir como mínimo con los siguientes requisitos: 1 inodoro y 1 lavamanos por cada 15 personas, incluyendo pacientes ambulatorios, visitantes y personal que en él labore.

Éstos deben ser discriminados por sexo y por uso, 1 orinal y 1 dispensador de agua o bebedero por cada 50 personas y unidades sanitarias y duchas para minusválidos. Los baños deberán contar con los accesorios necesarios para lavado y desinfección de patos o disponer de un ambiente específico para este proceso. El aire debe renovarse 15 veces del volumen de sala por hora, la iluminación debe ser de una densidad de 100 Cd/m2 (candelas por metro cuadrado) y en ruido se recomienda cumplir el rango 60-80 decibeles.

A pesar de estas exigencias aún hay edificios que violan totalmente esa garantía al cliente, en especial los bancos, en lo que a normas sanitarias se refiere, y qué decir de algunos entes hospitalarios en donde, por olvido del diseñador, las salas de espera son pasillos de movilidad o descansos de escaleras.

Es pues una reflexión e invitación para que los responsables de un servicio entiendan que la calidad permite enamorar a los usuarios, y esto comienza con una equilibrada planta física, en la que por supuesto, el ser humano es la prioridad.

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