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| May 17, 2013 | Columnistas

La movilidad peatonal urbana

Gilbergo Camargo Amorocho

Gilbergo Camargo Amorocho

De nuevo insistimos a las autoridades de Bucaramanga: los peatones son parte fundamental del plan municipal de movilidad.

Si no se tiene en cuenta su existencia todo lo que se diseñe al respecto arranca mal.

No gastemos más dinero en mimos o métodos pedagógicos porque mientras no se haga una gestión bien estructurada donde se les incluya en los estudios, nada va a resultar.

El peatón sigue en desventaja frente al vehículo.

La solución es sencilla y es conocer ejemplos de otras ciudades del mundo donde el sistema de semaforización para peatones está sincronizado con el de vehículos.

Hoy la carrera 27 con el diseño actual solo facilita la atravesada en un 50% del recorrido, con parada en el separador y alto riesgo de pérdidas de vida.

Los nuevos códigos urbanos y la planeación deben  reglamentar este humano requisito.

Además de los semáforos, se deben construir andenes según el marco legal vigente, con rampas para sillas de ruedas, superficie plana, antideslizantes, de fácil andar para el uso de los limitados visuales y con anchos que permitan la circulación de personas en contravía sin chocarse.

Los constructores deben respetar el espacio público y sus tres componentes: jardín, andén y antejardín.

Las rampas de acceso a los edificios deben comenzar en la fachada principal.

Con este aporte a la dinámica urbana podemos lograr una ciudad más incluyente, donde la movilidad somos todos.