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| Ago 8, 2014 | Columnistas

Actitudes legales vs ilegales

GENTE DE CABECERA

GENTE DE CABECERA

Por Gilberto Camargo Amorocho

“Lo urgente no da tiempo para lo importante y el todo vale”, lema muy común en nuestras instituciones públicas y privadas, pero que lo esté aplicando el habitante del común como parte de su cultura ciudadana es algo que nos pone a pensar.

¿Por qué demandamos el mototaxi o el taxi ilegal a sabiendas de que en caso de accidente nadie nos responderá? ¿Pesa más la eficiencia que no existe en el transporte legal? ¿Por qué nos encanta comer en la calle o en lugares no aprobados sanitariamente? ¿Hay registros oficiales sobre constancia en formar ciudadanos para el buen comer? ¿Por qué parqueamos el vehículo en la carrera 27 en plena hora pico sin importarnos el daño que hacemos? ¿Por qué volvernos vendedores informales es tan fácil? ¿Qué perfil de autoridad tenemos? ¿la permisiva, la tolerante?¿Nos hemos sentado a evaluar estas prácticas?

Creo que el problema no es de formación sino de autoevaluación de un entorno que hace el individuo, pues a muchos de estos infractores los he visto muy obedientes cuando de cumplir normas se trata estando en tierras extranjeras.

¿Hay planes a mediano y largo plazo? ¿soñamos con una Bucaramanga culta y con servicios públicos que cumplan las expectativas? O ¿somos consecuencia de una cultura nacional por lo prohibido, donde grandes personajes lo fomentan?

¿Qué impacto genera para una Nación cuando exministros o grandes líderes que desconfían de la Fiscalía o Registraduría huyen al extranjero para no acatar la justicia?

Interrogantes que nos ponen a pensar en la aplicabilidad y práctica de las normas en un estado de derecho o en la carencia de escuela de líderes que vayan por la senda de hacerle el bien sin mirar a quien, en búsqueda de actitudes sociales evolutivas, mitigando desigualdades y pobreza no solo en lo mental.

“Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo nacen de una actitud de aprecio por los demás”, dijo el Dalai Lama.