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| Ago 24, 2012 | Punto de Vista

Los vendedores serán el termómetro

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

La presencia de vendedores ambulantes en una ciudad dice mucho de su desarrollo.

El área metropolitana de Bucaramanga ha visto cómo año tras año el número de ventas callejeras crece sin control y aunque se han tomado algunas medidas, estas han resultado ineficaces.

El tremendo problema se ha pasado de mano en mano y de administración en administración sin que haya habido una verdadera solución radical, profunda y a largo plazo.

Por eso, el reto que tienen hoy los gobiernos de Luis Francisco Bohórquez en Bucaramanga y Néstor Fernando Díaz en Floridablanca es muy grande.

En sus manos está poder plantear la solución al problema, sin violentar ni transgredir los derechos de los ciudadanos.

Tanto allá como acá se anuncian programas para despejar las vías de la ciudad de tanta presencia de informales.

Cabecera y Cañaveral requieren de un tratamiento especial pues los comerciantes debidamente constituidos y la ciudadanía en general exigen un cambio. Los primeros para no ver afectados sus intereses económicos y los segundos para recuperar para sí los espacios públicos.

Los próximos días medirán la real capacidad de las administraciones de poner punto final a esta situación.

El gobierno municipal de Bucaramanga tiene un proyecto que contempla reubicación para los ambulantes, financiación, posibilidades de estudio y otras gabelas para quienes se acojan a la medida. En Floridablanca se anuncian operativos por la zona de Cañaveral.

Habrá que esperar para medir la real capacidad de acción y solución de los gobiernos, porque los ambulantes se han convertido en su termómetro.