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| Ago 3, 2012 | Punto de Vista

Vendedores contra comunidad

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

Lo que sucedió esta semana con los vecinos de la Ciudadela Real de Minas que sacaron a la fuerza a los vendedores ambulantes es un campanazo de alerta para las autoridades.

Lo mismo puede ocurrir en Cabecera y Cañaveral donde la proliferación de ventas estacionarias ha desbordado la capacidad operativa del gobierno municipal.

Es urgente tomar medidas para evitar que este tipo de situaciones generen conflictos personales que desemboquen en agresiones físicas.

Vecinos tanto de Cabecera como de Cañaveral se quejan continuamente de la manera desmedida como algunos vendedores se toman las calles y no solo ubican sus mercancías, sino que invaden calles completas con mesas, sillas y demás implementos.

La política gubernamental debe ser clara en este sentido, porque llevamos años de aguas tibias, sin soluciones de fondo.

Siempre se ha dicho que detrás de muchos de estos vendedores están políticos que los manipulan y se aprovechan de su condición; también se habla de mafias de comerciantes que volvieron esto un negocio lucrativo.

Pero ¿quién los desenmascara?

La comunidad está cansada del juego del gato y el ratón que a diario protagonizan policías y vendedores, que lo único que producen son choques verbales y físicos.

Hay que ir más allá, a la verdadera fuente del problema que tiene sus raíces en la falta de oportunidades laborales, por un lado, y en el abuso de algunos inescrupulosos, por otro.

Señor alcalde: programas concretos, cultura ciudadana y mano dura.